Construya prototipos para visualizar la innovación: Consejos de IDEO y el ejemplo del cajero ABIL (BBVA)
Tom Kelley, de la consultora IDEO, afirma en su libro The ten faces of innovation (Ed. Doubleday, 2005) que existen 10 estilos distintos de individuos que resultan claves para el éxito de la innovación.
Uno de ellos es el experimentador, un rol clásico que se asocia a los genios perseverantes y tenaces como Edison.
“No he fallado. Solo he descubierto 10.000 maneras en las que esto no funciona.”
Thomas Alva Edison
Sin embargo, la creación de prototipos para innovar no es tarea de genios, sino el resultado de la actitud de profesionales que trabajan duro, que tienen una mente curiosa y que están abiertos a la serendipia, porque a veces el azar juega a nuestro favor, sobre todo si trabajamos tenazmente y de modo constante.
Seguro que usted recuerda a los hermanos Wright y su avión, que fue clave para el desarrollo de la aviación, pero probablemente no sepa que ensayaron más de 200 formas de alas distintas, destrozaron siete prototipos y arriesgaron sus vidas hasta lograr el éxito.
No hay ningún premio Nobel científico que al explicar su descubrimiento no se refiera a los muchos experimentos que tuvo que ejecutar. De modo que haga experimentos.
Construya prototipos rápidamente.
Esta es uno de las herramientas que IDEO aplica en sus servicios profesionales: Pasa rápidamente de la idea innovadora a un prototipo.
IDEO propone que hagamos prototipos de todo, tanto de nuevos productos como de servicios, con una baja inversión en los modelos iniciales, ignorando los detalles y gastando sólo lo suficiente para visualizar y comunicar la idea. En fases posteriores, se invertirá más tiempo y dinero en maquetas de versiones más definitivas.
Los prototipos representan una obsesión en empresas innovadoras, dado que permiten visualizar las ideas de modo tangible, más allá de la imagen en una pantalla.
Una imagen vale más que 1000 palabras.
No es algo que emane de un sistema de gestión de la innovación, sino que es una cuestión cultural. Las empresas que crean prototipos, aunque sea con materiales baratos y rudimentarios, muestran una actitud de experimentación, quieren ver rápidamente cómo será el futuro producto.
El objetivo sería, por ejemplo, lograr una maqueta en una semana, con la intención de reunir luego a expertos y pedirles su primera impresión.Y a partir de ese prototipo seguir reelaborando las funciones del dispositivo o bien abandonar la idea. Es posible que se tenga que construir más de un modelo, con el fin de seleccionar una de las distintas opciones. Igual que cuando visitamos una tienda de ropa para elegir un traje, nos disgustaría ver solo uno. Cree tantos prototipos como sea posible dentro de los límites de su presupuesto y plazo. Hágalos baratos y rápido.
La innovación en sí es la reacción a un prototipo. Hacer prototipos puede ser la competencia básica más valiosa que una organización innovadora pueda esperar tener.
Modifíquelos hasta que funcionen a la perfección. La modificación de los prototipos hasta su correcto funcionamiento es una de las competencias esenciales que debe dominar una empresa innovadora, sea con medios propios o externos.
Cabe señalar que los prototipos rápidos contendrán muchos errores y por eso habrá que modificarlos y cambiarlos admitiendo los errores cometidos.
“Falla a menudo para triunfar más rápido” es uno de los axiomas de la cultura de IDEO. En esa empresa, el experimentador es un individuo que hace tangibles las ideas mediante prototipos.
De modo que un buen experimentador no debe tener miedo al fallo. Es necesario eliminar el temor a cometer errores, porque esos errores nos pueden llevar al diseño óptimo. El fracaso puede ser el precursor del éxito. En la gestión de la innovación es imposible hacerlo bien a la primera.
Michael Bloomberg, fundador en 1981 de Bloomberg, la empresa de noticias y servicios financieros, cuenta que cometieron muchos errores en su primer software y que lo arreglaron repitiéndolo reiteradamente. Es su metodología habitual. En lugar de perfeccionar el diseño, como hace la competencia, ellos van por la versión 5.0. Esa es la diferencia entre planificar y actuar: Ellos actuan desde el primer día; otros planifican el plan inicial durante meses.
Sin embargo, en muchas empresas lo que realmente atemoriza son los errores, porque nos pueden costar las represalias de la dirección. Por ese motivo se requiere una cultura empresarial innovadora que acepte, obviamente dentro de unos límites, los errores en la experimentación.
Los errores son la vida de la innovación en el mundo real.
Explico esto en el consejo 77 de mi libro donde incluyo el caso de los nuevos cajeros automáticos ABIL, del banco BBVA. Basados en una gran pantalla táctil, son el resultado de un proyecto realizado por IDEO, que definió el diseño conceptual, la usabilidad y el prototipo, que evolucionó a lo largo del proyecto.
El primer prototipo se ensayó a finales de 2007 en España, México y Estados Unidos, con objeto de analizar la experiencia de usuarios de varios países y culturas y, en particular, de los usuarios extremos, es decir, tanto los que nunca usan un cajero, como los de perfil más tecnológico que lo utilizan muy a menudo. El objetivo consistía en lograr definir los conceptos clave que permitirían desarrollar nuevos prototipos – 2008-09 – para satisfacer al usuario habitual.
El cajero automático ABIL combina conceptos como facilidad de uso, rapidez, seguridad y ergonomía, con la intención de facilitar la experiencia del usuario. El terminal incorpora una mampara y como la pantalla está girada 90º el usuario tiene una mayor privacidad.
Se han fusionado conceptos del cajero tradicional y del iPod, en un proyecto de innovación abierta en el que han participado NCR, Fujitsu, Microsoft, Intel y DNX.
Les invito a examinar el cajero ABIL en http://www.youtube.com/watch?v=0Tz7Qw8Yne4 y el centro de innovación de BBVA en https://www.centrodeinnovacionbbva.com/






