Flomax no prescription free Cialis Cozaar without prescription buy Clomid no prescription nexium No Prescription buy Aciphex Tadalafil Amitriptyline buy cipro buy Premarin without prescription tadacip no prescription Buy Zocor no prescription buy celexa without prescription buy Abilify online
4 de noviembre de 2017

¿Es usted un(a) líder de la innovación?

Es vd lider de la innovacion 20171029_LV

Nota introductoria:

Después de superar un año libre de enfermedad gracias al tratamiento oncológico que recibo (padezco un melanoma estadio IV) , una vez jubilado y tras publicarse la 7ª edición de mi libro “Innovación: 100 consejos” me siento animado a volver a escribir. La entrada a continuación es una versión extendida de un artículo que publicó “La Vanguardia” el pasado 29 de octubre.

¿Es usted un(a) líder de la innovación?

La competitividad empresarial depende de nuestra capacidad de innovación. Pero se minimiza el rol clave que desempeña el directivo que lidera una organización innovadora e incluso se comete el error de creer que un buen directivo que lo ha sido en otras áreas será también un buen líder de la innovación. Pero esa es una hipótesis peligrosa. El dirigir la innovación y lo que se considera habitualmente como “un buen directivo” no son lo mismo. Las capacidades requeridas son muy distintas.

El problema surge cuando se nos dice que el rol de un  líder en una empresa consiste en fijar una visión, una misión y en  inspirar y motivar luego a su equipo a lograrla. Si se conoce la solución, es decir, no es original, estoy de acuerdo. Adelante. Pero si esa solución no es obvia, es verdaderamente original y se requiere creatividad e innovación para descubrirla, nadie puede decidir de antemano cuál será dicha solución.  De modo que no se puede ejecutar. Hay que primero que descubrirla y luego ejecutarla. Por eso la innovación requiere un tipo distinto del liderazgo convencional.

Además  los nuevos productos y servicios ya no son el resultado de un genio solitario. Eso es un mito del pasado. La innovación en el siglo XXI es similar al éxito deportivo  de un equipo de alto nivel donde se  combinan las inteligencias de diversos colaboradores brillantes  para lograr una inteligencia colectiva. Y lo mismo que en el deporte, se requieren también la suerte y la perseverancia.

La innovación suele requerir muchos intentos fallidos hasta lograr una solución válida. Se basa en  el método heurístico de ensayo y error hasta la obtención de conocimiento. La agilidad creativa significa la búsqueda de nuevas ideas en base a experimentos múltiples, la evaluación de sus resultados y el ajuste de nuestros planes de acción.

Además el gran desafío  para el líder de la innovación en un entorno empresarial competitivo  es que debe ser capaz de lograrlo una y otra vez. Lo mismo que un entrenador en un deporte de alta competición. No basta con un éxito aislado.

Por otra parte la innovación  no se puede imponer, no podemos decirle  a nuestros colaboradores: “¡Tienen que innovar¡” porque esa innovación será el resultado del talento colectivo y se logrará o no en función del talento que haya en su  organización. Tenga en cuenta  que el talento es un bien escaso y que suele ser bien recompensado. Así que los recursos que se dedican a la innovación, económicos y humanos, son otro factor fundamental para el éxito de la innovación.

Es curioso que desde fuera, los medios nos pintan la innovación como algo divertido y creativo, de ahí creo deriva la estética arquitectónica “simpática” de los edificios de multinacionales innovadoras. La innovación emerge de la colaboración entre gente diversa pero esa colaboración puede que implique desacuerdos llenos de pasión sobre cuál será la mejor solución. Necesitamos diversidad intelectual y esa diversidad generará confrontación porque los miembros del equipo deberán cuestionarse sus hipótesis. La innovación se logrará al  integrar unas ideas que aunque, en principio,  parecían mutuamente exclusivas, al final se combinan para crear una opción nueva y mejor.

La realidad es que la innovación es un trabajo muy duro que puede llegar a ser agobiante y lleno de estrés en los momentos difíciles durante la búsqueda de una solución óptima a un problema complejo. Si usted no los ha vivido lamento decirle  que probablemente no haya innovado de verdad en ningún nuevo producto o servicio.

Una gestión eficaz de la innovación requiere por tanto de un(a)  líder que dedique tiempo y atención a múltiples áreas y detalles – “el Diablo está en los detalles”- y que decida, en especial cuando todo su equipo le mira atentamente, esperando su decisión. Y decidir en un entorno de incertidumbre es una prueba de su capacidad como líder, de su inteligencia. Porque en una empresa que de verdad  innova  se generarán tensiones y conflictos a lo largo del proceso de innovación, porque son inherentes a él, pero  deben ser amortiguados y gestionados por el líder de la innovación. Esa es su misión, no la de sus colaboradores. Así demostrará su liderazgo.

En una de sus últimas entrevistas le preguntaron a Steve Jobs de que se sentía más orgulloso, pensando probablemente que mencionaría un producto. En cambio, Jobs contestó que lo que más le llenaba de orgullo era haber creado un equipo que después de él seguiría diseñando grandes productos.

El rol clave del directivo innovador es ése: crear un contexto, un ambiente, una cultura donde la gente con talento quiera hacer el duro trabajo que se requiere para resolver un problema complejo que requiere imaginación y creatividad.

Es como dirigir una obra de teatro, el director no aspira a ser el actor más brillante. Debe crear organizaciones con personas que quieran innovar pero que además sean capaces de innovar. Debe descubrir a la gente con talento, que sean expertos en áreas que él puede no domine, pero cuya combinación idónea se requiere para lanzar nuestro nuevo producto o servicio. Y si el talento no existe dentro de su empresa, debe buscarlo fuera, en un contexto de innovación abierta, quizá en start-ups que aporten una visión distinta del actual modelo de negocio.

Por otra parte, no es cierto que todo el mundo quiera innovar. Como la innovación es un tema de moda nadie lo confesará en público, pero la innovación requiere gestionar la diversidad, el conflicto de ideas y de opiniones, la paciencia de experimentar y aprender de los resultados y el coraje de mantener varias opciones abiertas hasta que se logra una solución. Sin un liderazgo fuerte, las fuerzas internas que defienden el statu quo resistirán el proceso de innovación para reducir los riesgos, a pesar de la retórica de moda de cuán innovadores debemos ser.

Un(a) líder de la innovación debe crear un ambiente en la empresa, una cultura empresarial, que cree un equilibrio entre la necesidad de improvisar y la productividad esperada, entre la paciencia de desarrollar grandes ideas y el sentido de urgencia. Debe crear una comunidad que quiera y sea capaz de innovar de un modo continuo a lo largo del tiempo. Para ello debe construir un propósito, valores compartidos y unas reglas de compromiso que se diseñen para animar la colaboración, el aprendizaje en búsqueda del descubrimiento y la resolución  creativa para lograr una  toma de decisiones integradora. Esa resolución creativa significa disponer de libertad para evaluar las mejores soluciones a corto y largo plazo.

Ser capaces de innovar requiere que exista un(a)  íder de innovación que cree una cultura de colaboración, que tenga una agilidad mental creativa para aprender mediante la experimentación y además una fuerte resolución y carácter para una toma de decisiones integradora. Y eso es difícil de adquirir, de ejercitar y de mantener.

Se requieren líderes de innovación capaces de buscar el equilibrio entre las tensiones y las paradojas que iremos descubriendo a lo largo del complejo proceso que es la innovación.

Los grandes líderes de la innovación son los creadores de un contexto empresarial en el que los expertos hacen que la innovación suceda.

Así pues, ¿es usted un(a) líder de la innovación?

 

 

 

Comentario: